Histórico de ‘Blog Dental’
LA ODONTOLOGÍA DEPORTIVA COBRA IMPORTANCIA
RENDIMIENTO DEPORTIVO ligado a la SALUD BUCAL
La odontología deportiva es una disciplina que estudia la influencia de cada deporte en la salud bucodental y que a través del cuidado oral, posibilita una práctica más segura y placentera.
La boca es uno de los terrenos de nuestro cuerpo que menos cuidamos, sin darnos cuenta que padecer algún tipo de enfermedad en nuestra boca puede desembocar en problemas de mayor índole en el resto del organismo, afectando directamente a otros órganos del cuerpo como al corazón, el estómago, el hígado y todo el sistema músculo esquelético, entre otros. Las bacterias de la boca presentes durantes las infecciones bucodentales pasan al torrente sanguíneo estando relacionadas con la disfunción eréctil, la diabetes, problemas respiratorios, musculares, articulares y/o cardiovasculares.
Cada día cobra más importancia el mantenimiento de una buena salud bucodental dentro del mundo deportivo pero aun así, parece ser la menos relevante en cuanto a las revisiones periódicas a las que nos debemos de someter, sobretodo, atletas y deportistas tanto a nivel profesional como amateur.
Las afecciones bucodentales actúan directa o indirectamente, alterando la puesta a punto del deportista.
La salud física y bucal es primordial para el buen rendimiento.
Por un lado, la placa bacteriana es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares ya que dichas bacterias al entrar en contacto con el flujo sanguíneo puede dar pie a la formación de coágulos y causarnos un problema cardiaco, aunque la persona en cuestión esté bien de salud. Y es que las bacterias procedentes de la boca aceleran el bloqueo de las arterias.Otro aspecto a tener en cuenta, es la influencia en el rendiemiento de un deportista. Está comprobado científicamente que muchas lesiones articulares y musculares son consecuencia de focos infecciosos dentarios y/o paradentarios (tejidos circundantes al diente). Los focos sépticos son aquellos localizados en el ápice de la raíz de los dientes y zonas vecinas causados en su mayoría por caries que llegan al nervio y terminan supurando por la raíz. También se encuentran lesiones e infecciones periodontales que afectan a las encías y tejidos de soporte de los dientes como el hueso.
En la boca se acumulan millones de bacterias (más de 500 bacterias que habitan en nuestra boca pueden ser el origen de procesos inflamatorios) muchas de ellas, exclusivas de esta región. Sobre los dientes forman la placa bacteriana, que con una higiene descuidada, da lugar a cúmulos de gérmenes causantes en muchos casos de caries y enfermedades periodontales (encía).Las bacterias de la boca producen unos mediadores inflamatorios, las prostaglandinas y las interleucinas, que se distribuyen a todo el organismo, teniendo como vehículo la sangre que provoca una verdadera siembra ya que hay vía libre para que la infección se traslade a cualquier parte del organismo. La sangre, va depositando todas estas bacterias en los músculos y en las articulaciones, produciendo una astenia manifestada por una fatiga muscular y cansancio de esfuerzo. Se ralentiza la contracción-relajación del músculo con pérdida de tono fibrilar, dando la sensación de fatiga e inflamación articular y dando lugar a diversas enfermedades, sobretodo en deportistas que someten a estos miembros a auténticos desgastes, siendo muy fácil que se den desgarros, dolores articulares o lesiones tendinosas con una tardía recuperación. Dado que el origen de la infección ocurre en un sitio tan distante, la persona no suele relacionarlo y pueden pasar meses, incluso años, arrastrando el dolor sin conseguir eliminarlo, cuando sería tan fácil como solucionar y curar la caries (origen), y “por arte de magia” al cabo de unas semanas el dolor muscular desaparece.
Cada vez más, los entrenadores tienen en cuenta el cuidado de la boca de sus atletas. Es habitual que problemas en la boca conduzcan a periodos de malos resultados deportivos. Anteriormente, esto estaba dictado por la experiencia y no tenía aval científico hasta ahora, en que los estudios de biología molecular han apuntado a los mediadores inflamatorios como origen del descenso de la capacidad física, del redimiento e incluso en muchas ocasiones puede ser motivo de baja.
Además de las dolencias musculares y articulares causadas por lesiones periodontales y cariosas, esta misma patología puede producirse también por una mala oclusión. Se calcula que un 30 % de los dolores musculares de cuello y espalda se deben a se mastica de manera incorrecta, relacionando muy estrechamente la mordida cruzada. Además, la mala oclusión dental está relacionada con defectos en el equilibrio.
Como venimos diciendo, está comprobado científicamente que una óptima salud bucodental mejora el rendimiento de los deportistas, sin embargo, todavía la salud bucal de un elevado número de deportistas es inferior al nivel medio de la población general.
Debemos de valorar la mayor probabilidad de caries dentro de este colectivo deportivo, debido al alto consumo de hidratos de carbono y de bebidas azucaradas para rehidratarse.
Por otra parte la ausencia de piezas dentales conlleva otras consecuencias a tener en cuenta y es que la digestión comienza en la boca, si a un deportista le falta alguna pieza dental y ésta no se reeplaza, el alimento no se tritura con normalidad lo que provoca alteraciones del aparato digestivo ya que el éstomago no trabaja correctamente, esta sometido a un exceso de trabajo, un mayor gasto de energía con una digestión más lenta. Esto desembocará en mala nutrición y en desventaja en la competición deportiva.
Las afecciones cráneo mandibulares también son frecuentes en quienes se ejercitan a modo profesional y donde la ATM (articulación temporomandibular) sufre y suma microtramatismos del bruxismo, o apretamiento dental, producido por el estrés al que están sometidas estas personas, sobre todo quienes se desempeñan en alto redimiento. En esta misma línea, el bruxismo no sólo afectará a las piezas dentales (desgastes) sino que también provocará dolores a nivel de la musculatura de la cabeza, cuello y espalda.
Me gustaría hacer un pequeño inciso en este punto sobre, la moda de las férulas que están empleando los deportistas, más visiblemente en futbolistas (por deporte popular). Sobre ellas se oyó hablar en todos los medios de comunicación, que dicen que aumentan la fuerza y la resistencia muscular. Que forma más fácil de hacer más héroes y especiales a determinadas figuras del deporte que su imagen hace “vender un iglú en el desierto de Almería”. Son un protector bucal, más sofisticado, de colores, más o menos llamativo pero tan solo es una férula que va a proteger ante golpes y traumatismos las piezas dentales y va a intentar no liberar la tensión y no sobrecargar la articulación temporomandibular en el momento de la competición, del partido o de la carrera.( desde siempre, hemos apretado los dientes a la hora de hacer un esfuerzo). Dejar claro que la férula no tiene poderes ni magia, solo es prevención.
Metidos en faena, existen varios casos donde se demuestra que por fin la odontología deportiva se está convirtiendo en un control de salud muy importante en el rendimiento de los deportistas debido a varios antecedentes y casos que se han repetido en numerosas ocasiones.
Conocido fue el caso de un futbolista de 1ª división que sufría constantes calambres en los partidos, no los podía acabar, los gemelos no aguantaban y buscaron causas por todos los lados, hasta que en una revisión bucodental, plas!!!, caries escondidas. Arregladas las caries, arreglados los problemas musculares. Tanto es así, que hoy en día ante lesiones deportivas no traumáticas, muchos médicos deportivos lo primero que recomiendan es una revisión dental, antes de buscar otros orígenes. Esto nos demuestra que la alteración del sistema nervioso en un punto determinado afecta al cuerpo, a nuestro organismo como un todo.
Dada es la importancia que está cobrando la odontología deportiva que una mala salud dental, impidió el traspaso millonario de un futbolista. El Milán se echó atrás en su acuerdo por quince millones de euros con el Oporto por el fichaje Aly Ciossokho, tras someterlo a la revisión médica previa a la firma y descubrir una malformación dental, un problema de maloclusión, donde los dientes del maxilar superior e inferior no encajan como debieran al cerrar la boca que podría acarrearle problemas físicos más graves que afectarían directamente a su rendimiento. Los especialistas consideran que esto puede acarrear en el jugador consecuencias de naturaleza ósea y muscular sobre la columna vertebral y pubalgia fruto de una mala postura corporal.
El F.C Barcelona tiene su propio especialista que siguió de cerca de Rivaldo desde que llegó al club catalán procedente del Deportivo. Antes, Bebeto encontró el origen de sus dolores de cabeza en su costumbre de masticar chicle en los partidos y apretar demasiado los dientes por la tensión.
En este contexto nació en el año 2001 en Madrid la Sociedad Española de Odontología del Deporte (SEOD). Los especialistas advertimos que tanto la configuración de la boca como la higiene bucodental influyen directamente en el rendimiento de un deportista, con efectos como dolores de cabeza, fracturas de mandíbula, enfermedades cardiacas (endocarditis), trastornos digestivos, osteopatía y problemas musculares.
Si tienes alguna lesión muscular con cierto nivel de persistencia tendiendo a cronicidad y no te desaparece por mucho que hagas sesiones de fisioterapia, etc., ven y revísate la boca, a lo mejor te llevas una sorpresa.
Conclusiones
La medicina de hoy apunta a la prevención, la odontología también.
Debemos vigilar la salud bucal, en concreto de la encía y realizar una revisión al comienzo de cada temporada, también en caso de lesión muscular o articular de causa dudosa y en cualquier dolencia que no se cure en tiempo razonable.
Es labor del odontoestomatólogo hacer un seguimiento exhaustivo si cabe a lo largo de la época de competición. Creemos oportuno realizar una exploración bucal por lo menos dos veces al año, coincidiendo una de ellas en pretemporada.
Cepille sus dientes y utilice hilo dental después de cada comida y siempre antes de irse a dormir ya que al disminuir la actividad de la boca se produce un aumento en la producción de bacterias.
Cuidar la salud bucal debe ser premisa fundamental de todo deportista.
Dra. Lola Terrés Puebla
STAND FERIA DEL CORREDOR 2012
Éxito del Stand Clínica Dental Seoane-Pampín en la Feria del Corredor 2012 Medio Maratón Villa de Madrid.
Nos visitaron Pablo Villabos (En la foto con el Doctor Fernando Seoane-Pampín), Antonio Núñez y muchos más atletas. Además, Cristina Jordán y Mohamed Marhum estuvieron firmando autógrafos.
Carillas de Composite
Cuando los dientes están apiñados, separados, rotos, torcidos, teñidos o descoloridos, podemos aplicar una resina (composite) para reconstruir los dientes y hacerlos parecer naturales.
La principal (y no la única) ventaja de los composites sobre las carillas de porcelana es la de ser un tratamiento reversible, que dejan abiertas todas las posibilidades de aplicar en el futuro otras técnicas mejores que pudieran llegar a desarrollarse. Para las carillas de porcelana tenemos que tallar de medio a un milímetro de espesor del diente para compensar el grosor de la porcelana pero si tallamos el diente la reversibilidad desaparece aunque para el odontólogo , dan menos trabajo ya que se delega en el laboratorio.
Las carillas de composite cubren al diente con varias capas de composite que, necesariamente tendrán que ser finísimas para evitar un sobrecontorno exagerado. Esto significa que no trabajamos con volúmenes sino con capas muy delgadas de material. El procedimiento tiene por tanto, más de pintura que de escultura.
Los vehículos de transporte por tierra se pueden clasificar en cuatro categorías: los que tienen dos ruedas, lo que tienen tres, los que tienen cuatro y los que tienen más. Pero ni todos los de dos ruedas ni todos los de cuatro o más son iguales. No se puede comparar un patinete con una moto ni una furgoneta con un deportivo. Con los composites ocurre lo mismo o parecido.
Los composites empleados en los dientes posteriores para hacer reconstrucciones (empastes) no son ni tienen las mismas cualidades ni características que los composites empleados para reparar y embellecer los dientes anteriores. Por ello no se colocan y modelan igual y su técnica es mucho más exacta si cabe y precisa.
Se aplican y pincelan distintas capas de distintas resinas (distintas composiciones y distintos colores o tintes) que nos donarán las propiedades que necesitemos ya sea dar brillo como tapar y corregir zonas oscuras o de separación. Se dan forma y se endurecen con una luz LED que los seca y da firmeza. Finalmente el diente se alisa y se pule.
Una de las características más importantes de estos composites es que son fluorescentes. Si, suena raro pero nuestros dientes son fluorescentes, la dentina emite una luz blancoazulada al ser irradiada con luz de alrededor de 360 nm de longitud de onda (corresponde al ultravioleta próximo y se conoce como luz de Wood o luz negra). Los composites normalmente no son fluorescentes , esto hace que en ambientes pobres en luz visible, pero ricos en luz ultravioleta (discoteca) los dientes se ven de un blanco brillante y las restauraciones y/o empastes de los dientes anteriores se vean grises.
Por otra parte las fuentes de luz visible (el sol, las lámparas fluorescentes y halógenas, los flashes de fotografía…) emiten también ultavioletas y estimulan la fluorescencia del del diente. Esta fluorescencia no se ve, porque queda enmascarada por la iluminación ambiente, pero está ahí, y en los algunos composites no se produce. En cambio de un tiempo a esta parte algunos fabricantes se han aplicado a ofrecérnoslos, lo que ha contribuido a mejorar el aspecto de nuestros trabajos, porque la fluorescencia favorece el mimetismo de los composites y aporta una impresión de naturalidad, en cualquier condición de iluminación.
Una de las fases finales una vez terminadas las carillas es el pulido del material. Un pulido correcto es la buena imagen del trabajo no solo porque es lo que se puede ver y apreciar por el tacto si no que es necesario para garantizar una longevidad en cuanto a aspecto estético.
El pulido elimina la última capa que es la peor fraguada y por tanto la más sensible a los cambios de color e hidratación. Por otra parte, un composite de superficie rugosa retendrá placa bacteriana y pigmentos, que mancharán la restauración en poco tiempo.
Es cierto que ambos, paciente y odontólogo llegan a la fase de pulido cansados pero hay que dedicarle el tiempo es necesario. Es frecuente que en trabajos donde hay varias carillas, esta fase sea dentro de unos días, para que el pulido sea perfecto y no influya el cansancio físico ni visual.
Vamos a enseñar tres casos distintos de nuestra clínica para poder observar los resultados obtenidos con carillas de composites y un real “antes-despues”
Caso 1
Carillas de composite superiores y inferiores.
Caso 2
Carillas de los Incisivos Centrales superiores
Caso 3
Incisivos Centrales Superiores
Dra. Mónica Arranz
Dra. Lola Terrés
Los Secretos de la Sonrisa
Somos el único animal con capacidad de comunicación oral, eso ha hecho que el leguaje corporal pase a un segundo plano, pero al fin y al cabo la expresión facial, nuestra cara como se suele decir, es el espejo del alma. Con ella somos capaces de transmitir nuestras emociones o intenciones con varios matices que no están al alcance del resto de los animales.
De este “idioma facial” resalta por exclusividad, la sonrisa. EL HOMBRE ES EL UNICO ANIMAL CAPAZ DE SONREIR. Podría considerarse que los perros sonríen moviendo el rabo pero con la boca sólo sonreímos nosotros y tal vez lo más singular sea que para la mayoría de los animales, mostrar los dientes es un signo de amenaza mientras que en la especie humana el contenido de esta expresión es precisamente el opuesto. La sonrisa es el gesto amistoso por excelencia además de un excelente medio de relación, ya que al ver a alguien que nos sonríe entendemos que manifiesta ser una persona simpática y amigable.
Hay dos tipos de sonrisa; la sonrisa verdadera, abierta, que muestra los dientes ofreciendo una sonrisa más espontánea y sincera y la sonrisa que los oculta, manteniendo los labios cerrados mientras tensa sus comisuras hacia atrás y hacia arriba. Esta última llamada sonrisa labial es una sonrisa a medio camino, contenida menos efusiva.
Los dientes dicen mucho sobre uno, incluso más que nuestra marca de ropa o de coche preferida. Los expertos en imagen personal, señalan que una sonrisa agradable está asociada a buena calidad de vida, salud física y éxito profesional. Por eso, los tratamientos integrales de salud y estética dental están al alza y de ahí que las carillas, los blanqueamiento y las coronas de porcelana se encuentren entre los tratamientos de moda y más solicitados.
El buen aspecto exterior tiene que ver con la autoestima. Hay gente fea a la que no le importa serlo y gente que vive permanentemente amargada por la menor imperfección que pueda verse en un espejo. Hay, en definitiva, gente que se gusta y gente que no se gusta, y el que no se gusta no tiene más que dos salidas: o acude a un psiquiatra para que le enseñe a aceptarse como es o acude a un experto en estética para que le deje como le gustaría ser.
Lo que ocurre en la odontología estética es que es una moda relativamente reciente, que no se ha tratado en las facultades hasta hace muy poco tiempo, y aun así, más veces en cursos de máster y postgrado, aunque a mí personalmente me parece que odontología y estética van de la mano. En consecuencia, sólo los dentistas de “menor edad” han tenido acceso a una formación específica en este campo.
Otra característica exclusiva del hombre es la expresión artística y resulta curioso observar lo poco que la manifestación de la felicidad humana; la sonrisa, ha sido representada en el arte. Hasta el siglo XX es excepcional ver los dientes expuestos en un cuadro y, cuando se ven, se trata de dientes feos o de expresiones de dolor, ira o muerte. Uno de los criterios más extendidos para explicar esta circunstancia es que los cuidados bucales no se desarrollan en extensión hasta el siglo XX, la sonrisa en tiempos anteriores tendería a descubrir dientes feos, cariados, apiñados, sucios y con la consiguiente pérdida de atractivo. Se ha especulado mucho sobre lo que puede ocultar la sonrisa de la Gioconda.
Tal vez Leonardo evitó tener que pintar una dentadura impresentable. No hay que olvidar que era un retrato de encargo y se hacía necesario sacar favorecida a la modelo para dar gusto a su marido, Francesco de Giocondo, que era el que pagaba.
Hoy en día parece más verosímil el punto de vista opuesto. Pintar dientes feos, con manchas negras marrones o grisáceas es fácil, pero lograr los delicadísimos matices de blancura y transparencia que caracterizan a unos dientes bonitos es algo casi imposible. Es probablemente, ésta la razón que llevaba a los artistas a huir de la tentación de
representarlos. Según esta escuela de pensamiento, Leonardo no pintó los dientes de Mona Lisa porque no se sentía capaz de hacerlo bien. Pintores de inmenso talento de
Vermeer o Ingres, cuando representan los dientes de una joven lo hacen tímidamente, dejando apenas observarlos tras unos labios entreabiertos. Hasta que hacia el final del siglo XIX y principios del XX se abandona la pasión por el detalle y se empieza a pintar de manera más esquemática. A partir de los impresionistas podemos ya ver sonrisas francas en los cuadros, pero su representación ya no es realista, sino que se reduce a una mancha blanca entre los labios. Este tratamiento se observa también en el mundo de los cómics.
La imitación correcta del aspecto de un diente es, pues, un reto que ofrece notables dificultades, y ese reto es el que ha tenido que afrontar el arte dental en las últimas décadas. Durante casi toda su historia, la odontología se ha dedicado en exclusiva a remediar el dolor bucal, y ello se ha hecho recurriendo sistemáticamente a la mutilación. Cuando un diente dolía se extraía, no había más.
Ante el dolor, la importancia estética pasa a un segundo término, pero no ha sido del todo ignorada. Al fin y al cabo, la ausencia de dientes se ha asociado siempre con la ancianidad, y parecer viejo nunca le ha gustado a nadie.
En el quehacer dental como en el arte, el problema ha sido siempre conseguir que un diente artificial se parezca a un diente natural pero además que no se deteriore en boca.
Hoy en día podemos decir que estamos en condiciones de superar a los grandes maestros de la pintura. El buen hacer de los fabricantes de productos dentales, que han conseguido cerámicas y composites de naturalidad irreprochable. Y menos mal porque ha llegado un momento en que la estética preside la demanda.
NO HAY NADA MÁS SATISFACTORIO QUE UNA SONRISA.
¡ATRÉVETE A SONREIR!
Dra. Lola Terrés Puebla
Manifestaciones Orales Secundarias al Tratamiento Oncológico (Clínica Madrid Dental)
INTRODUCCIÓN
El desarrollo de un tratamiento eficaz contra el cáncer sigue siendo un objetivo determinante de la investigación biomédica. A pesar de los avances existentes en diversos campos de la oncología, el tratamiento del cáncer sigue basándose fundamentalmente en la administración de quimioterapia asociada o no a radioterapia y a cirugía.
Con mucha frecuencia en el tratamiento oncológico, la cavidad oral es olvidada en los actos terapéuticos encaminados hacia la corrección del proceso neoplásico, hasta que surgen las complicaciones que a veces, hacen que se tenga que interrumpir el tratamiento.
La caída del cabello no es el único efecto aunque sí es el más conocido. Detrás de los fármacos antitumorales, se esconden sin embargo otras curiosas toxicidades, que no son peligrosas, pero que sí pueden sorprender a los pacientes que las sufren si no están adecuadamente advertidos.
La lengua blanca de la imagen o la desaparición de las huellas dactilares son dos ejemplos anecdóticos que pueden leerse en las páginas de algunas revistas médicas. “The New England Journal of Medicine” recoge uno de estos casos espectaculares, pero no peligrosos. El de un hombre cuya lengua se tiñó de un blanco intenso, como si le hubiesen dado un baño de cera; un efecto de los fármacos que tal como vino también se fue, sin necesitar ningún tratamiento específico. 
Se trata de un hombre de 55 años con mieloma múltiple resistente a la quimioterapia que fué ingresado en el hospital para recibir un trasplante autólogo de células madre (obtenidas de su propia médula ósea).
Como norma, los pacientes que se van a someter a este tipo de procedimiento suelen recibir un fármaco específico (palifermina) para combatir un efecto secundario muy común, la inflamación de las células que revisten el aparato digestivo. Esta afección se hace patente por la inflamación de la lengua, la aparición de llagas o de fiebre, entre otros síntomas.
Tres días antes de recibir el trasplante, el paciente comenzó a tomarse el citado medicamento que cómo método protector estimula la proliferación de células epiteliales. Cuando estaba cerca de completar la pauta de tratamiento, su lengua se cubrió de una placa blanca y adherente.
Después de realizar un cultivo, los médicos vieron que los niveles de flora en la boca eran normales y descartaron la presencia de hongos en la lengua. Pasada una semana, la placa blanquecina desapareció de forma espontánea y no reapareció tras el trasplante. La lengua blanca se observa de manera común en pacientes tratados con palifermina y es muy probable que refleje un aumento temporal en el grosor de la mucosa protectora.
Por esto y por lo que voy a intentar explicar a continuación, los odontólogos, tenemos un papel relevante en la prevención y curación o control de las complicaciones orales en los pacientes con cáncer sometidos a la radioterapia y quimioterapia puesto que al proporcionar el alivio y erradicación de los síntomas, contribuimos en gran parte, a mejorar la calidad de vida de estas personas.
QUIMIOTERAPIA Y RADIOTERAPIA
La quimioterapia, se basa en el uso de medicamentos para destruir bacterias, virus, hongos y células cancerosas ya sea por vía oral o por medio de inyección. Debido a que los medicamentos viajan a través del torrente sanguíneo a todo el cuerpo para combatir el cáncer, impedir que se propague o aliviar los síntomas cuando el cáncer no se puede curar.
Estos fármacos antineoplásicos funcionan mejor sobre células que se dividen con frecuencia para producir nuevas células (típico de la mayoría de las células cancerosas). La mayor parte de estos medicamentos, actúan de manera indiscriminada sobre las células de la capa basal de epitelio, alterando su capacidad de renovación. Por ello, algunas células normales, sanas que se encuentran en la sangre, el cabello y el revestimiento del tubo digestivo que también se dividen muy rápidamente pueden ser a su vez dañadas o destruidas. Esto conlleva la aparición de una serie de efectos secundarios tanto locales como sistémicos entre los que destacarían la mielosupresión (la actividad de la médula ósea se ve disminuida por lo que produce menos glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) la mucositis, náuseas, vómitos y la alopecia.
La afectación de la cavidad bucal principalemente en forma de mucositis es uno de los efectos secundarios más frecuente de la quimioterapia y uno de los que causa mayor disconfort al paciente. Altera funciones fundamentales como la fonación, la alimentación y la deglución y además se acompaña de dolor. También son comunes la alteración del flujo salival, la sobreinfección de las lesiones orales y la posibilidad de hemorragias gingivales. Más tardíamente puede tambien aparecer trismos (limitación de la apertura bucal), osteonecrosis (muerte del hueso causada por un riego sanguíneo insuficiente de la zona) y disfagia (dificultad en la deglución).
En cambio, la radioterapia lo que utiliza son rayos X de alta potencia, partículas o semillas radiactivas para destruir las células cancerígenas. Específicamente, la radioterapia daña el ADN de las células cancerosas y al hacer esto, impide que dichas células crezcan y se dividan.
El principio es parecido al de la quimioterapia, se basa en la capacidad de división y multiplicación rápida de las células cancerosas. Dado que la radiación es más dañina para las células que se reproducen rápidamente, la radioterapia daña más a las células cancerosas que a las células normales. Desafortunadamente, ciertas células sanas también pueden resultar destruidas en este proceso, lo cual puede llevar a que se presenten efectos secundarios, los cuales dependen de la parte del cuerpo que recibe la radiación, dosis y frecuencia con que se realice la terapia: pérdida del cabello, dolor, picor, enrojecimiento y ardor en la piel, descamación (muda de la capa exterior de la piel), hiperpigmentación (aumento del pigmento de la piel), atrofia (muerte del tejido cutáneo), fatiga y malestar, recuentos sanguíneos bajos, dificultad o dolor al deglutir, edema (hinchazón de la piel y tejidos blandos), cambios en el sentido del gusto, nauseas, vómitos, inapetencia y aumento de la susceptibilidad a la infección.
Una de las mayores problemáticas de la radioterapia es que al originar mucositis y úlceras bucales, altera las barreras mucosas primarias que protegen al organismo de la invasión de los microorganismos y pueden aparecer infecciones sistémicas tanto bacterianas como fúngicas y víricas.
PRINCIPALES EFECTOS SECUNDARIOS ORALES DEL TRATAMIENTO ONCOLÓGICO
Debemos tener en cuenta que como comentamos las células más radio o farmacosensibles son aquellas de mayor índice mitótico por lo que la mucosa oral sufrirá dado que su recambio celular es bastante rápido.
MUCOSITIS
Reacción inflamatoria que afecta a la mucosa de todo el tracto gastrointestinal, aunque suele adquirir un mayor protagonismo en el área orofaríngea, es decir en las membranas mucosas de la boca, denominándose más específicamente, estomatitis. Es una de las causas más importantes de morbilidad tras la administración de quimioterapia, aunque diversos autores relacionan un buen estado bucodental y una buena higiene oral durante el tratamiento oncológico, con una menor incidencia y gravedad de mucositis.
Clínicamente puede presentar diferentes grados de afectación, desde un mínimo eritema, edema o sensación de quemazón hasta grandes y dolorosas úlceras que impiden la alimentación por vía oral del paciente y necesitan de la administración de derivados opiáceos. Cuando la mucositis es secundaria a quimioterapia, se localiza fundamentalmente en epitelio no queratinizado (paladar blando, mucosa vestibular, cara interna de los labios, cara ventral de la lengua y suelo de la boca). Si aparece tras la administración de radioterapia, la lesión afectará toda el área de irradiación por lo que no existirán zonas “inmunes” a la mucositis.
El dolor que acompaña a la mucositis puede ser tan intenso, que altera la calidad de vida del paciente limitando funciones bucales básicas como hablar, deglutir saliva o alimentarse.
La mucositis se suele tratar con enjuagues alcalinos, agua oxigenada rebajada, clorhexidina, analgésicos, anestésicos tópicos y sustancias capaces de cubrir las úlceras como el ácido hialurónico y el aloe vera. Deben evitarse irritantes de cualquier tipo como bebidas alcohólicas, alimentos picantes y prótesis removibles desajustadas.
XEROSTOMÍA
La sequedad bucal es asimismo un efecto secundario frecuente tras la administración de quimioterapia. Su aparición agravaría la mucositis convirtiendo a la mucosa oral en más susceptible tanto al factor traumático como a las posibles infecciones. Además, a medio plazo sería responsable de una mayor incidencia de caries dental sobre todo cervical y radicular.
Las caries además del tratamiento restaurador, se recomienda que se traten mediante aplicación tópica con barnices de flúor, utilizar una pasta de alto contenido en flúor y enjuagues de clorhexidina para asegurar una mejor remoción mecánica de la placa.
La xerostomía es más acusada tras la radioterapia del área cérvico-facial, ya que la irradiación incide de forma directa sobre las glándulas salivares. Suele aparecer a los pocos días del inicio del tratamiento. Se manifiesta con una sensación de una saliva más espesa y viscosa. Puede ser permanente en algunos pacientes con dosis elevadas. Cuando la xerostomía es secundaria a quimioterapia suele ser transitoria y reversible y viene precedida de una sensación de gusto metálico.
Como tratamiento se recomienda la pilocarpina o anetoltritiona, así como el chicle sin azúcar que ayuden a segregar más saliva, pero si la xerostomía es total, se debe recurrir a lubricar la boca con enjuagues de agua y glicerina o colutorios específicos para estas situaciones y salivas artificiales así como disminuir la ingesta de café e hidratar constantemente los labios.
Precediendo a la sequedad bucal y a la mucositis puede aparecer disgeusia (alteración en la percepción del gusto) y glosodinia (síndrome de boca ardiente, ardor o escozor lingual) debidas a la afectación de las papilas linguales por la quimioterapia y por la desmielinización de las fibras nerviosas.
Para las disgeusias se recomienda suplementos de zinc que parece ser, aumenta la velocidad de recuperación gustativa.
INFECCIONES
La presencia constante de microoganismos en la cavidad bucal es un factor de riesgo para la aparición de infecciones durante la quimioterapia, agravado por una higiene oral deficiente y un estado inmunitario disminuido por la mielosupresión (disminución de la actividad de la médula ósea, lo que produce menos glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). La quimioterapia produce una neutropenia (disminución de granulocitos en sangre) aproximadamente a los siete días de su inicio, por lo que las infecciones durante este periodo (bacterianas, fúngica y reactivaciones del virus del herpes simple) constituyen una de las complicaciones más graves, pudiendo llevar ncluso a la muerte del paciente.
En un artículo de Epstein, señala que más de un 25% de las sepsis en los pacientes oncológicos, podrían tener su origen en la cavidad bucal. De aquí la importancia y la insistencia en la cuidadosa y minuciosa higiene oral. Asimismo refiere que un 70% de los pacientes que reciben un trasplante de médula ósea y con mucositis podrían presentar bacteriemia (infección generalizada por la presencia de bacterias en la sangre).
HEMORRAGIA
La alteración de la hemostasia es un fenómeno relativamente común en algunas enfermedades neoplásicas, sobre todo las que afectan al tejido linfohematopoyético. La posibilidad de que un paciente con cáncer sufra una hemorragia en la cavidad bucal estaría en función de la plaquetopenia ocasionada tanto por la enfermedad de base como por la mielosupresión debida al tratamiento oncológico.
Clínicamente pueden manifestarse en forma de petequias (pequeños puntos rojos formados por el sangrado por debajo de la piel ante la rotura de vasos sanguíneos), equimosis (acumulación de la sangre bajo el tejido en áreas con hematomas grandes),
o hemorragias difusas. Cuando las cifras plaquetarias son muy escasas suelen dar origen a hemorragias espontáneas que a nivel gingival son más frecuentes en aquellos pacientes con patología periodontal previa.
Se suelen controlar con medidas locales de compresión y frío, o enjuagues con antifibrinolíticos.
PAUTAS DE ACTUACIÓN ODONTOLÓGICA
El tratamiento de las complicaciones suele ser sintomático y en caso de que las lesiones sean de tipo irreversible, como es en ocasiones la xerostomía, debe prolongarse toda la vida.
Es fundamental que el paciente oncológico acuda al odontólogo antes de iniciar el tratamiento.
Antes del inicio del tratamiento oncológico es fundamental la eliminación de todos los focos sépticos tanto dentales como periodontales. Las extracciones simples deben realizarse como mínimo unos 15 días antes de la quimiorradioterapia. Si las exodoncias son quirúrgicas se deberían practicar de 4 a 6 semanas antes.
Asimismo, deben obturarse caries y ajustarse las prótesis removibles para eliminar los posibles factores traumáticos. Debemos dejar el terreno bucal sano, limpio, y así evitar que la bajada de defensas plaquetarias y barreras afecte más fácilmente a la calidad de vida del paciente.
Será imprescindible educar y motivar al paciente para que realice una cuidadosa higiene de su boca que puede complementarse con enjuagues de flúor o antisépticos sin alcohol ni fenol, están totalmente prohibidos.
También es importante mantener una buena hidratación de la mucosa oral mediante una ingesta hídrica adecuada y de los labios con soluciones a base de carboximetilcelulosa. No se recomienda la vaselina por su intenso efecto de sequedad posterior.
Las prótesis removibles deben mantenerse fuera de la boca hasta que la mucositis haya cicatrizado.
Una vez iniciada la quimioterapia, diversos estudios coinciden en la importancia de mantener una buena higiene oral como un factor que reduciría la incidencia y gravedad de la toxicidad mucosa. La higiene oral debe llevarse a cabo mediante cepillado dental y/o enjuagues 3 veces al día tras las comidas principales. Siempre que sea posible, el cepillado será prioritario. Se recomienda que tras emplear el cepillo se sumerja en una solución de clorhexidina al 0.12% y se aclare abundantemente con agua o suero salino antes de su reutilización.
En casos donde no puedan cepillarse por la gravedad de la afectación mucosa, pueden realizar enjuagues con solución salina de cloruro sódico o con solución de bicarbonato al 5% para eliminar los restos de placa y alimentos. Los enjuagues con agua oxigenada diluida en agua o suero salino no se recomiendan más de uno o dos días ya que dificultarían la granulación del tejido.
Para el tratamiento del dolor bucal, clásicamente se han utilizado anestésicos locales en aplicación tópica (clorhidrato de lidocaína viscosa al 2% cada 4-6 horas). El paciente experimentaría un alivio temporal de su sintomatología que le permitiría alimentarse. Sin embargo su administración puede presentar efectos secundarios (quemazón, nauseas y/o alteración del gusto) que limitan su uso en algunos pacientes.
La aplicación de algunos protectores de la mucosa para disminuir el dolor bucal asociado a la mucositis han mostrado resultados dispares. Se ha ensayado un protector de la mucosa oral formado fundamentalmente por polivinilpirrolidona (PVP) y ácido hialurónico que se muestra eficaz tanto en la disminución del dolor bucal como en la reducción del grado de mucosistis. Forman una barrera protectora que evita la estimulación de las terminaciones nerviosas expuestas, además dado que no presenta absorción sistémica, sus efectos secundarios serían locales. Su administración se recomienda en fases precoces de mucositis tres veces al día, una hora antes de las comidas.
Para aliviar el dolor bucal, además de los preparados tópicos suelen administrarse analgésicos por vía oral o parenteral de forma escalonada.
Si es necesario practicar alguna intervención odontológica durante la quimioterapia, debemos tener en cuenta el estado general y hematológico del paciente y contactar con el oncólogo responsable. Si el tratamiento dental es imprescindible se recomienda realizarla en medio hospitalario si hay un muy bajo nivel plaquetario, practicando una transfusión previa. Si el paciente se ha recuperado de la neutropenia y su coagulación está dentro de valores normales, puede realizarse en la consulta. Para controlar el sangrado aplicaremos gasas empapadas en acido tranexámico haciendo presión durante unos minutos.
Recordar que durante las fases de neutropenia, la dieta debe contener una baja carga microbiana. En este sentido, no pueden ingerirse alimentos crudos (ensaladas, frutas, verduras), ni frescos (quesos, yogures) y el agua debe ser embotellada. Tampoco están permitidos alimentos picantes, ácidos, ásperos o salados que contribuirían a aumentar la alteración mucosa.
Después del tratamiento oncológico, no debe olvidarse el cuidado y mantenimiento de la cavidad bucal ya que determinados efectos secundarios se manifiestan más tardíamente. En los pacientes irradiados por neoplasias de cabeza y cuello, la intensa sequedad bucal remanente y muchas veces definitiva, aumenta el riesgo de caries sobre todo cervicales y radiculares, dificulta el ajuste de las prótesis y puede ser una de las causas de necrosis en tejidos blandos. Asimismo la xerostomía convierte a la mucosa oral en más susceptible a irritaciones traumáticas e infecciones. Para paliar la sequedad bucal, debe mantenerse una ingesta hídrica mínima de 1.5 litros de agua diarios. Se dispone de sustitutos salivales en formulaciones magistrales a base de carboximetilcelulosa, glicerol y sorbitos, pero suelen ser mal torlerados por el paciente a causa de su viscosidad producen náuseas. En algunos casos estaría indicada la administración de pilocarpina aunque controlando los posibles efectos secundarios.
Para el tratamiento de las caries, a parte de las obturaciones y la correcta higiene oral, es conveniente realizar fluorizaciones en consulta en cubetas o en domicilio a menor porcentaje durante varios meses. En ocasiones se pueden aplicar trimestralmente cubetas de gel de clorhexidina. También se recomienda una dieta baja en hidratos de carbono y en alimentos ácidos, picantes o ásperos.
Si se presenta trismus (limitacion de la apertura bucal) debido a fibrosis de los músculos masticatorios tras la irradiación, pueden ayudar determinados ejercicios de fisioterapia.
No se recomienda realizar ninguna intervención odontológica agresiva (extracciones dentales principalmente) hasta pasados 6 meses de finalizar la quimioterapia o 1 año en el caso de radioterapia para evitar el riesgo de osteorradionecrosis.
CONCLUSIONES
Aunque el manejo de las complicaciones orales secundarias al tratamiento oncológico es objetivo prioritario de numerosos estudios, no existen trabajos amplios en los que se valore la eficacia de los diversos protocolos bucodentales preventivos y/o de tratamiento.
Hoy en día, los laboratorios dentales, investigan cada vez más y se preocupan por estos pacientes, sacando líneas de cuidado e higiene oral orientadas hacia ellos con pastas dentífricas con más p.p.m. de flúor o productos en distintos formatos (pastas, geles, colutorios, sprays, chicles, caramelos) humectactes para el alivio de la boca seca o irritada e incluso, ya no solo hidratar si no estimular la secreción salivar, que están a nuestro alcance, de venta en farmacias y uso diario, que nos pueden ayudar.
Es importante que poco a poco el odontólogo sea parte implicada y participativa en el equipo oncológico, con la finalidad de prevenir y tratar las complicaciones bucales y mejorar la calidad de vida del paciente oncológico.
Dra. Lola Terrés Puebla
Sangrado de las Encias !Alerta Roja!
La GINGIVITIS es una enfermedad infecciosa bucal bacteriana que se caracteriza por la inflamación y el sangrado de las encías causadas por los efectos a largo plazo de los depósitos de la placa sobre los dientes y los tejidos bucales.
Las encías se inflaman, se enrojecen y sangran como una llamada de atención, necesitan ayuda. En un estado de salud, de normalidad, las encías son de color rosa coral y no sangran, si esto sucede, algo pasa. Muchas personas experimentan la gingivitis en grados variables. Ésta se desarrolla generalmente durante la pubertad, durante las primeras etapas de la edad adulta y durante el embarazo debido a los cambios hormonales, y puede persistir o reaparecer con frecuencia, dependiendo de la higiene y la salud de los dientes y encías de la personas.
La fotografías muestran una gingivitis, en ella se aprecia perfectamente el enrojecimiento e inflamación gingival y su causa, la película blanquecina depositada sobre los dientes, a lo que se denomina PLACA BACTERIANA, un material adherente compuesto de bacterias, moco y residuos de alimentos que se desarrolla en las áreas expuestas del diente. Esta placa bacteriana se puede y de hecho se debe retirar y limpiar con el cepillado. La placa y el sarro no solo perjudican y destruyen encía y hueso, además afectan a los dientes que sujetan ya que los ácidos generados por las bacterias, desmineralizan el esmalte siendo más propenso a caries y si no se remueve y elimina, se convierte en un depósito duro denominado SARRO que queda atrapado en la base del diente. La placa y el sarro irritan e inflaman las encías ya que las bacterias y las toxinas que éstas producen hacen que las encías se infecten, se inflamen y se tornen muy delicadas y sensibles.
Los dientes mal alineados, los bordes ásperos y la aparatología oral mal colocada o contaminada (como ortodoncia y prótesis, puentes y coronas) pueden irritar las encías e incrementar los riesgos de gingivitis. Además, los medicamentos como la fenitoína, las pastillas anticonceptivas y la ingestión de metales pesados, como el plomo y el bismuto, también están asociados con el desarrollo de la gingivitis
La gingivitis es una enfermedad reversible por lo que con un buen tratamiento, se vuelve a un estado de salud gingival, pero dejándolo pasar, sin limpiar y sin tratar, la placa bacteriana que se acumula durante un largo periodo de tiempo se calcifica, se vuelve dura y se queda adherida y pegada al diente formando CÁLCULO o SARRO. El cálculo esta formado por una matriz orgánica de placa bacteriana en la que iones de calcio y fósforo cristalizan formando una masa dura que ya no puede ser retirada con el cepillado. Las colonias bacterianas adheridas al diente, metabolizan los restos alimenticios, formando los ácidos bacterianos que se adhieren dientes y encías.

A medida que la placa bacteriana penetra en la zona de unión de la encía con el diente, las bacterias se vuelven más agresivas y por tanto con mayor poder destructivo.

La placa y el sarro perjudican y destruyen encía y hueso, además afectan a los dientes que sujetan a la par que
Pueden distinguirse dos tipos de sarro: el visible (llamado supragingival – por encima de la encía) que puede eliminarse en clínica con relativa facilidad y el no visible (subgingival – por dentro de la encía) mucho más difícil de quitar y verdadero responsable de que el hueso alveolar se vaya reabsorbiendo, aparezca retracción por parte de la encía (ya que sólo cubre o protege el hueso existente),dejándonos ver cada vez más diente, como si el diente creciera y según vaya remitiendo el hueso alveolar, aparezca la movilidad dentaria y finalmente la necesidad de extracción o pérdida de piezas dentales.
La encía huye del contacto con la placa bacteriana y a su vez acompaña al hueso que por infección se va reabsorbiendo y perdiendo. El resultado visible a corto plazo de esta enfermedad periodontal es la retracción gingival que nos va a dar la sensación de dientes más largos pero, por descubrimiento de la raíz y así desencadenar sensibilidad dental. (*) (ver artículo sobre la sensibilidad dental)
La fotografía muestra claramente la retracción gingival de los incisivos inferiores. Al ir perdiendo hueso y por lo tanto encía, se va dejando ver, cada vez más parte del diente que antes estaba cubierta y protegida por la encía. Sólo por este cambio ya se aprecia sensibilidad (le hemos quitado el abrigo que los dientes poseían y tienen frío). Esta sensibilidad es reversible, pero la pérdida de hueso y de encía NO. Es decir, los resultados a largo plazo sin un tratamiento y mantenimiento periodontal son la perdida de las piezas dentales, que no tienen soporte óseo que las mantenga ni sujete.
EL HUESO QUE PERDEMOS NO SE VUELVE A GANAR.
PERIODONTITIS
Si la gingivitis no es tratada o el tratamiento se demora, evoluciona a este estado crónico, donde la inflamación y la infección de las encías (gingivitis) se disemina desde las éstas hasta los ligamentos y el hueso que sirven de soporte a los dientes. La pérdida de soporte hace que los dientes se aflojen y finalmente se caigan. La periodontitis es la causa principal de la caída de los dientes en los adultos.
La placa y el sarro se acumulan en la base de los dientes. La inflamación hace que entre la encía y los dientes se formen bolsas que se llenan de sarro y de placa. La inflamación del tejido blando atrapa la placa en la bolsa.
La inflamación contínua, causa finalmente la destrucción de los tejidos y el hueso alrededor de los dientes. Debido a que la placa contiene bacterias, se presenta infección y también se puede desarrollar un absceso dental (flemón), lo cual aumenta la proporción de la destrucción ósea.
Los síntomas iniciales se parecen a la gingivitis, debido a que es una continuación de signos y síntomas pero agravada, por lo tanto las consecuencias del sobrecrecimiento bacteriano en la cavidad bucal se presentarán con mal aliento, encías de color rojo brillante o purpúreo que sangran con facilidad, sensibles al tacto, inflamadas, momentos de escozor o quemazón generalizado y dientes flojos y móviles.
Los depósitos de placa y cálculo pueden ser visibles en la base de los dientes, con bolsas agrandadas en las encías. Las encías por lo general no duelen o se sienten levemente sensibles, a menos que también se presente un absceso dental. Los dientes pueden estar flojos y las encías retraídas. Hay que tener en cuenta que la periodontitis es una enfermedad que tiene etapas, de activación y de reposo. Hay momentos que no sangrarán y no dolerán pero con el tiempo volverá otra etapa donde reaparezcan todos o algunos de los síntomas y signos antes citados.
Las radiografías dentales revelan la pérdida del hueso de soporte y también pueden mostrar la presencia de depósitos de sarro bajo las encías.
El objetivo del TRATAMIENTO es reducir la inflamación, eliminar las bolsas si éstas existen y corregir las causas subyacentes. Es importante hacer una limpieza dental completa, denominado Raspaje y alisado radicular, debido a que el tratamiento va a eliminar y remover los depósitos de sarro y el tejido deteriorado y necrosado que se forma y acumula en las bolsas periodontales y sobre los dientes tanto por encima como por debajo de la encía. Este tratamiento, NO ES CURATIVO, sólo es paliativo, debido a que la Periodontitis es una enfermedad irreversible y con nuestro tratamiento vamos a alcazar un mantenimiento de la situación, haciendo que se disminuya la velocidad de reabsorción de hueso y por lo tanto alargar el tiempo y la vida de las piezas dentales en boca, sin infección.
Después de realizarse el tratamiento correcto, es necesario mentalizarse de llevar y mantener una higiene oral meticulosa en casa para evitar mayor deterioro y conseguir dicho mantenimiento. El odontólogo enseñará las técnicas del cepillado y del uso de la seda dental y/o los cepillos interproximales. Parte del tratamiento consiste en hacer revisiones cada 3 – 4 meses, donde poder establecer el mantenimiento que el paciente es capaz de llevar y cómo y de que manera le debemos ayudar para evitar el deterioro del tejido bucal y la perdida de piezas, es decir ayudarle al mantenimiento, que es imprescindible para detener o estabilizar la enfermedad y que no se vuelva a reactivar. Es una labor compartida entre el odontólogo y el paciente, si una de las dos partes falla, el tratamiento y el mantenimiento fracasarán.
La cirugía puede ser necesaria. Es posible que se requiera abrir y limpiar las bolsas profundas en las encías y brindar soporte a los dientes flojos.
El sangrado y la sensibilidad de las encías deben desaparecer al cabo de 1 ó 2 semanas de tratamiento (las encías sanas son de color rosado y de aspecto firme), pero no olvidemos que la enfermedad no está curada ni erradicada, solo está detenida y es preciso que la persona mantenga una higiene oral cuidadosa durante toda su vida o el trastorno puede reactivarse y reaparecer y dar complicaciones en forma de infección ya no solo a nivel bucal sino, a nivel facial (celulitis facial), a nivel óseo (osteomielitis) incluso a nivel cardicaco (*) (mirar articulo “cepíllate los dientes protege tu corazón)
PREVENCIÓN
La buena higiene oral es la mejor prevención contra las enfermedades gingivales ya que remueve y elimina la placa, causa principal de este trastorno. Los dientes se deben cepillar por lo menos dos veces al día y se deben limpiar suavemente con seda dental, mínimo una vez al día.
Las personas propensas a la gingivitis deben cepillarse los dientes y limpiarlos con seda dental después de cada comida y antes de acostarse. Se debe consultar con el odontólogo para que le explique las instrucciones sobre las técnicas apropiadas para el cepillado y uso de la seda dental.
El odontólogo puede recomendar instrumentos o herramientas especiales de higiene oral para que las utilicen las personas particularmente propensas al desarrollo de depósitos de placa. Su uso complementa, pero no reemplaza al cepillado minucioso y uso de la seda dental. Los aparatos y herramientas pueden abarcar cepillos especiales, interproximales, irrigadores con agua u otros dispositivos, igualmente que puede recomendar cremas dentales o enjuagues bucales para el cuidado y mantenimiento de las encías, antisarro y antiplaca.
La limpieza o profilaxis dental profesional hecha con cierta regularidad es importante para eliminar la placa y el sarro que se puede formar, incluso con un cuidadoso cepillado y uso de seda dental. Muchos odontólogos aconsejan hacerse una limpieza dental profesional por lo menos cada año, aunque cada paciente como dijimos al principio es distinto, único y no se debe de comparar con nadie.
Dra. Lola Terrés Puebla
SENSIBILIDAD DENTAL
Para entender el por qué de esta sensibilidad, debemos de tener en cuenta las partes que forman el diente:
Si observamos el esquema, vemos como el esmalte (capa mineral y dura que protege al diente) sólo cubre la corona del diente (la parte visible). En la zona de la raíz, el diente no posee esmalte. Vemos que por debajo de la encía el diente sólo posee dentina (sin protección mineral del esmalte). Esta dentina, no es como el esmalte (duro y mineral), sino q es porosa, tiene unos canales denominados túbulos dentinarios, que hacen que a modo de esponja la dentina a través de ellos, transmita al nervio o pulpa del diente todas las sensaciones que experimente, aire, frío, calor….
Estas retracciones a nivel de la encia pueden ser provocadas por una enfermedad periodontal donde la infección e inflamación de las encías destruyen y merman los tejidos circundantes al diente o por micro-agresiones contínuas, como el bruxismo (* consultar el articulo “el mundo está fatal de los nervios”) o el cepillado agresivo (* Higiene bucodental. El procedimiento correcto”)
Dra. Lola Terrés Puebla
Un cepillo de dientes salva a una niña que padecía un tumor
La madre de la menor detectó un raro reflejo en el ojo provocado por las luces del cepillo. Fue entonces cuando los médicos le diagnosticaron un tumor en la retina.
Una niña a la que le habían diagnosticado un cáncer terminal se ha salvado gracias a su cepillo de dientes. La pequeña Katie Lolley utilizaba un cepillo de dientes con luces intermitentes y fueron precisamente estas luces las que provocaron que la madre de la niña viese unos extraños reflejos en la retina de la menor y la llevase al médico, según publica el diario británico The Sun.
La madre alertó a los doctores de lo que había visto en la retina de Katie y los médicos descubrieron un raro tumor que podría triplicarse en tan solo diez días. Los facultativos del centro de salud donde fue atendida aseguran que han podido salvar la vida de Katie porque el tumor fue detectado justo a tiempo para ser operada y tratada
“Si no hubiera sido por las luces del cepillo de dientes, nosotros probablemente no hubiéramos visto el tumor y no estaríamos a tiempo de poder salvar la vida de Katie”, cuenta Rebecca, la madre de la pequeña. “Compramos el cepillo porque a Katie le encantaba. Se recargaba y al presionar un botón, las luces se repetían durante 60 segundos que es el tiempo que necesitan los niños para cepillar sus dientes”, explica Rebecca.
Fue precisamente el extraño reflejo que provocaban las luces del cepillo de dientes en el ojo de Katie, lo que provocó que su madre acudiese al médico. Entonces, los médicos diagnosticaron el cáncer a la menor y sus padres quedaron devastados por la noticia. La niña ha perdido el ojo pero su madre explica que “aunque es horrible la pérdida del ojo, pero nos alivia saber que estamos a tiempo para curar su tumor”. CGS
LAS MUELAS ….. A JUICIO
Los dentistas generales y especialistas en ortodoncia han aconsejado (y hoy por hoy todavía algunos aconsejan sistemáticamente) la extracción de los terceros molares, (cordales o muelas del juicio), aludiendo a la posibilidad de un apiñamiento de los dientes anteriores. Como esto es una continua pregunta en la clínica, he hecho una revisión de los artículos científicos donde se ha estudiado y demostrado la realidad y culpabilidad de estas piezas tan temidas.
Hace 30 años era casi axiomático extraer los cordales por la posibilidad de apiñamiento de los dientes anteriores, aquí en España. Además, las influencias de Ricketts que explicaba que según unas mediciones estudiadas por él, en algunas ocasiones hasta recomendaba proceder a una germenectomía (extracción del germen dental, es decir, antes de que finalice la formación completa del diente). Hemos tenido la suerte o la desgracia de ver varios pacientes enucleados del tercer molar y hemos comprobado que todos ellos tienen apiñamientos de los incisivos anteriores. Este hecho comprobado en clínica es lo que más nos ha decidido a cambiar el punto de vista desde hace bastantes años.
Southbard investigó la relación que existía entre la presión de los terceros molares en los dientes hasta los incisivos. Observó que cuando se extraía uno solo, la presión disminuía en las dos partes y no sólo en una como debía de ser y como algunos artículos explicaban anteriormente. Cuando a estos pacientes los midió en una postura de pie y no tumbada, encontró que las fuerzas volvían a aumentar concluyendo, que no había relación directa con la presión de los cordales sobre los incisivos y sí con la postura.
En una revisión del tema por Bishara llegó a la misma conclusión, que no hay evidencias entre la no erupción de los cordales y el apiñamiento inferior. Él, recomienda que sea el ortodoncista según su criterio quien recurra a la recomendación del tratamiento de extracciones de cordales debido a su etiología como pericoronaritis (infeccion típica y bastante frecuente por la erupción del diente a través de la encía), caries, pulpitis, problemas de ortodoncia, mala higiene, dolor, etc. Si hay que hacerlo cuando antes mejor, pero sólo en esos casos que cree conveniente el ortodoncista.
(podemos observar el apiñamiento inferior, sin muelas del juicio, incluso sin el segundo molar inferior izquierdo)
Desde este punto de vista nuestro criterio, es no extraer los cordales de forma sistemática;
- Primero, si no existe relación directa entre el apiñamiento incisivo y los cordales, entonces, ¿ para qué extraerlos ? Sí que es interesante observar los criterios de Ricketts como posibilidad la de impactación sobre el diente adyacente en la medición de la telerradiografía (radiografía lateral del cráneo), ver si existen o no los gérmenes, volcamientos, inflamación, caries, etc., porque a partir de esos criterios se puede realizar un control de los terceros molares, para evitar posibles daños tanto del propio diente como de las raíces de otras piezas sanas situadas en una posición normal
- Segundo, mi criterio más importante para realizar la extracción de los terceros molares es el dolor, la inflamación, el mordisqueo de los carrillos (llega a convertirse en un círculo vicioso, más mordisqueo, más inflamación, más mordisqueo, más inflamación y dolor, hasta provocar una lesión crónica de la encía yugular, que puede derivar hasta en lesiones precancerígenas) ya que esto sí que puede ocasionar problemas al paciente, como reumatismo, endocarditis, lesiones bucales, etc., pero siguiendo un criterio médico, no ortodóntico. Algunos pacientes pueden sufrir dolor como consecuencia de una pieza incluida. En la mayor parte de los casos, el paciente siente dolor y molestias cuando se desarrolla una infección alrededor de la pieza incluida que ha emergido parcialmente en la encía. Frecuentemente, este problema se localiza en las muelas del juicio inferiores. También suele sentirse dolor al masticar. A veces puede generarse una zona de hinchazón alrededor del ángulo posterior de la mandíbula que suele extenderse a un lado de la cara. Aún más, el paciente puede llegar a ser incapaz de abrir o cerrar la boca con normalidad. En estos casos, la única vía por la que puede verse afectado el estado general del paciente y su salud en general, es cuando la infección que comenzó alrededor de una pieza que estaba parcialmente emergida, se extiende hasta el punto en que el dolor es intenso y la fiebre es alta. Las piezas incluidas que se han infectado deben ser extraídas para así prevenir la repetición incesante de dicha infección.
En general, las piezas dentarias que se encuentran completamente incluidas en los maxilares no provocan dolor, y los problemas sólo surgen si la pieza sale parcialmente en la superficie de la encía, se halla protegida de la infección.
- Por último, todos los cordales que estén extruidos (sobresalen del plano oclusal y altura sobre el resto de las piezas dentarias) son propicios a desarrollar síntomas y patología en la ATM (articulación temporomandibular = articulación de la mandíbula), a pesar de lo que diga Rinchuse y demás. Estos cordales extruidos en la mayoría de los casos es por que no tienen pieza antagonista que choque y ocluya con ellos, lo cual, no tienen función y ellos erupcionan cada vez más en su busca. En un tratamiento de ortodoncia muchas veces alteran la oclusión por las excesivas interferencias que impiden una buena oclusión funcional final.
Conclusión
Es imprescindible que de una vez les quitemos la mala fama que se han llevado desde hace años estas cuatro piezas tan odiadas y temidas, dándolas absolución en este pequeño juicio, al que las hemos sometido.
Es importante aclarar que cada día llegan a la consulta tanto pacientes que no han llevado nunca ortodoncia como pacientes que la llevaron en su día, que nos cuentan que cada vez se ven más apiñados y amontonados los dientes anteriores, sobretodo los inferiores, para seguidamente decir que desde que le salieron los terceros molares o cordales, “les han movido todos los dientes”. Por favor, una muela, no tiene la fuerza para desplazar las 7 piezas que tiene por delante. Ahora, el apiñamiento, que es real y demostrable solo con coger una foto de unos 10 años atrás, sí tiene una causa real, la remodelación del hueso maxilar y mandibular. Al igual que los años hacen que nuestra cara, cuerpo y constitución vayan cambiando, los huesos que sujetan nuestros dientes, también se modifican y menguan. Todos estaremos de acuerdo en que la boca de una persona de edad avanzada no tiene el mismo tamaño, igual que van disminuyendo de altura, su boca también mengua, nuestros dientes tienen menos espacio para situarse, se mueven según los vaya distribuyendo nuestro hueso, pero sobretodo, está demostrado física y científicamente que tienden hacia la línea media de la cara, es decir al apiñamiento anterior, más llamativo en los dientes inferiores ya que al ser de menor tamaño su resistencia ante las distintas fuerza a las que se ven sometidos, es menor. Es el resultado vectorial de todas las fuerzas a las que se ven sometidos.
Esto, nos explica por qué los pacientes que han sido sometidos a ortodoncia, una vez finalizado el tratamiento, deben llevar los retenedores para siempre durante la noche. Y aunque todo el mundo se sorprenda, la historia nos demuestra que no hacen falta muchos años para que observemos, pacientes de mediana edad que vuelven a someterse a un tratamiento ortodóncico, después de haber sido tratados en su juventud. Anteriormente, los retenedores se recomendaban sólo en los primeros meses tras el tratamiento, hoy en día, con todos los estudios en nuestras manos, debemos de avisar, que de no mantenerlos alineados con los retenedores, los dientes acabarán de nuevo por apiñarse y moverse, de hecho tienden al lugar donde estaban colocados antes del tratamiento.
A favor de todo esto, se debe reconocer, que hoy en día la mayoría de los tratamientos sanitarios o estéticos, no tienen una duración de por vida, una liposucción tiene una vida media de unos 5 años, el bótox, hoy en día tan conocido, de varios meses, el ácido hialurónico de 6 meses, las prótesis bucales, labiales o mamarias, unos 10 años, etc, por lo menos, los tratamientos de ortodoncia, son tratamientos, en los que en las manos del paciente está, que su alineamiento dental, sí tenga una duración y mantenimiento de por vida, por supuesto, independientemente de la erupción o no erupción de las muelas del juicio.
Fdo: Dra. Lola Terrés Puebla
¿Se pueden sustituir los empastes negros de amalgama por los blancos?
¿Existe algún riesgo? Una norma que es tan válida para Odontología, como para cualquier otro aspecto del que hacer humano, es que lo que está funcionando bien, mejor es no tocarlo, de manera que cambiar unas restauraciones irreprochables por un simple capricho de tipo estético o maniático del paciente tiene difícil defensa desde un punto de vista deontológico.
Pero hay otras circunstancias que pueden variar este criterio;
a) Restauraciones deterioradas (fracturas, filtraciones marginales, caries recurrente…): Naturalmente, si es necesario eliminar las amalgamas por razones sanitarias, nada nos impide sustituirlas por otras de mejor aspecto estético, siempre y cuando no sean demasiado profundas gingivalmente, ya que la amalgama nos acepta un mayor grado de humedas que la encía nos proporciona y que el composite no nos permite.
b) Restauraciones muy visibles, situadas en grupo anterior o extendidas a la cara vestibular (vista) de premolares superiores. Las manchas oscuras desmerecen mucho la buena apariencia de una sonrisa.
c) Gente muy condicionada por su estética (actores, cantantes, modelos, famosos o famosillos que pueden ser filmados o fotografiados en planos muy cortos que hagan visibles las restauraciones). Ahí sí puede estar justificada la sustitución.
e) Hidrargirismo: Los diagnósticos de intoxicación por mercurio de origen bucal hay que tomarlos con pinzas. Probablemente la sangre no llegue al río, pero a veces aparece alguien alarmado por un inusual nivel de mercurio en sangre hallado en un análisis, del que inmediatamente han culpado a sus restauraciones de amalgama. En esas circunstancias no hay más remedio que quitarlas, aunque sólo sea para tranquilizar al paciente. El problema es que levantar las amalgamas puede desencadenar una ingesta del mercurio que se desprende, muy superior en dosis a la que le aportarían años de desgaste espontáneo.
¿Se pueden sustituir los empastes negros de amalgama por los blancos?
Efectivamente se pueden sustituir. El procedimiento es sencillo: se elimina el empaste de amalgama se limpia la cavidad, y se obtura de nuevo con composite.
¿Existe algún riesgo?
En muchas ocasiones, al retirar el empaste antiguo de amalgama, aparece caries debajo. Esta caries debe ser eliminada. El resultado es que, por lo general, la cavidad resultante suele ser algo mayor que la anterior, más profunda por lo que el nervio queda algo más cercano a la superficie. Esto puede suponer la aparición de sensibilidad a estímulos térmicos tras realizar el empaste nuevo. Suele desaparecer a los pocos días.
Como tal, riesgos no existen, salvo que algunas veces, al retirar un empaste antiguo no sabemos lo que nos vamos a encontrar debajo. Ahora debo de decir, por experiencia, que en algunos casos, sobretodo cuando el cambio no se ha debido a ninguno de los motivos anteriormente citados, esta sensibilidad, perdura de forma continuada, y no cesa hasta retirar el nuevo empaste de composite y volver a colocar una amalgama de plata. Es importante avisar de esto a aquellos pacientes, que de la noche a la mañana, y con varias piezas reconstruidas con amalgama, quieren cambiarlas de forma seriada.
En resumen: Salvo el caso de que se dé alguno de los supuestos contemplados, lo mejor es recomendarle que se quede con sus amalgamas, ya que no tiene mucho sentido levantar unas restauraciones que han demostrado su eficacia para cambiarlas por otras que no van a ser peores, pero mejores tampoco. En todo caso, el argumento más utilizado hasta ahora, que las amalgamas duran más que los composites, ya no sirve. Es cierto que hay amalgamas que han durado treinta años, pero es que también hay composites que han pasado, en dientes posteriores, de los veinticinco. Lo que pasa es que una amalgama mal hecha puede durar unos años, mientras que un mal composite suele caerse antes de quince días. En otras palabras, la amalgama perdona los errores y el composite no, pero un buen composite es tan fiable a largo plazo como una buena amalgama.
Fdo: Dra. Lola Terrés Puebla











































