LAS MUELAS ….. A JUICIO

publicado por Seoane-Pampín

Los dentistas generales y especialistas en ortodoncia han aconsejado (y hoy por hoy todavía algunos aconsejan sistemáticamente) la extracción de los terceros molares, (cordales o muelas del juicio), aludiendo a la posibilidad de un apiñamiento de los dientes anteriores. Como esto es una continua pregunta en la clínica, he hecho una revisión de los artículos científicos donde se ha estudiado y demostrado la realidad y culpabilidad de estas piezas tan temidas.

Hace 30 años era casi axiomático extraer los cordales por la posibilidad de apiñamiento de los dientes anteriores, aquí en España. Además, las influencias de Ricketts que explicaba que según unas mediciones estudiadas por él, en algunas ocasiones hasta recomendaba proceder a una germenectomía (extracción del germen dental, es decir, antes de que finalice la formación completa del diente). Hemos tenido la suerte o la desgracia de ver varios pacientes enucleados del tercer molar y hemos comprobado que todos ellos tienen apiñamientos de los incisivos anteriores. Este hecho comprobado en clínica es lo que más nos ha decidido a cambiar el punto de vista desde hace bastantes años.

Southbard investigó la relación que existía entre la presión de los terceros molares en los dientes hasta los incisivos. Observó que cuando se extraía uno solo, la presión disminuía en las dos partes y no sólo en una como debía de ser y como algunos artículos explicaban anteriormente. Cuando a estos pacientes los midió en una postura de pie y no tumbada, encontró que las fuerzas volvían a aumentar concluyendo, que no había relación directa con la presión de los cordales sobre los incisivos y sí con la postura.

En una revisión del tema por Bishara llegó a la misma conclusión, que no hay evidencias entre la no erupción de los cordales y el apiñamiento inferior. Él, recomienda que sea el ortodoncista según su criterio quien recurra a la recomendación del tratamiento de extracciones de cordales debido a su etiología como pericoronaritis (infeccion típica y bastante frecuente por la erupción del diente a través de la encía), caries, pulpitis, problemas de ortodoncia, mala higiene, dolor, etc. Si hay que hacerlo cuando antes mejor, pero sólo en esos casos que cree conveniente el ortodoncista.

 (podemos observar el apiñamiento inferior, sin muelas del juicio, incluso         sin el segundo molar inferior izquierdo)

Desde este punto de vista nuestro criterio, es no extraer los cordales de forma sistemática;

- Primero, si no existe relación directa entre el apiñamiento incisivo y los cordales, entonces, ¿ para qué extraerlos ?  Sí que es interesante observar los criterios de Ricketts como posibilidad la de impactación sobre el diente adyacente en la medición de la telerradiografía (radiografía lateral del cráneo), ver si existen o no los gérmenes, volcamientos, inflamación, caries, etc., porque a partir de esos criterios se puede realizar un control de los terceros molares, para evitar posibles daños tanto del propio diente como de las raíces de otras piezas sanas situadas en una posición normal

 - Segundo, mi criterio más importante para realizar la extracción de los terceros molares es el dolor, la inflamación, el mordisqueo de los carrillos (llega a convertirse en un círculo vicioso, más mordisqueo, más inflamación, más mordisqueo, más inflamación y dolor, hasta provocar una lesión crónica de la encía yugular, que puede derivar hasta en lesiones precancerígenas) ya que esto sí que puede ocasionar problemas al paciente, como reumatismo, endocarditis, lesiones bucales, etc., pero siguiendo un criterio médico, no ortodóntico. Algunos pacientes pueden sufrir dolor como consecuencia de una pieza incluida. En la mayor parte de los casos, el paciente siente dolor y molestias cuando se desarrolla una infección alrededor de la pieza incluida que ha emergido parcialmente en la encía. Frecuentemente, este problema se localiza en las muelas del juicio inferiores. También suele sentirse dolor al masticar. A veces puede generarse una zona de hinchazón alrededor del ángulo posterior de la mandíbula que suele extenderse a un lado de la cara. Aún más, el paciente puede llegar a ser incapaz de abrir o cerrar la boca con normalidad. En estos casos, la única vía por la que puede verse afectado el estado general del paciente y su salud en general, es cuando la infección que comenzó alrededor de una pieza que estaba parcialmente emergida, se extiende hasta el punto en que el dolor es intenso y la fiebre es alta. Las piezas incluidas que se han infectado deben ser extraídas para así prevenir la repetición incesante de dicha infección.

En general, las piezas dentarias que se encuentran completamente incluidas en los maxilares no provocan dolor, y los problemas sólo surgen si la pieza sale parcialmente en la superficie de la encía, se halla protegida de la infección.

 - Por último, todos los cordales que estén extruidos (sobresalen del plano oclusal y altura sobre el resto de las piezas dentarias) son propicios a desarrollar síntomas y patología en la ATM (articulación temporomandibular = articulación de la mandíbula), a pesar de lo que diga Rinchuse y demás. Estos cordales extruidos en la mayoría de los casos es por que no tienen pieza antagonista que choque y ocluya con ellos, lo cual, no tienen función y ellos erupcionan cada vez más en su busca. En un tratamiento de ortodoncia muchas veces alteran la oclusión por las excesivas interferencias que impiden una buena oclusión funcional final.

Conclusión

Es imprescindible que de una vez les quitemos la mala fama que se han llevado desde hace años estas cuatro piezas tan odiadas y temidas, dándolas absolución en este pequeño juicio, al que las hemos sometido.

Es importante aclarar que cada día llegan  a la consulta tanto pacientes que no han llevado nunca ortodoncia como pacientes que la llevaron en su día, que nos cuentan que cada vez se ven más apiñados y amontonados los dientes anteriores, sobretodo los inferiores, para seguidamente decir que desde que le salieron los terceros molares o cordales, “les han movido todos los dientes”. Por favor, una muela, no tiene la fuerza para desplazar las 7 piezas que tiene por delante. Ahora, el apiñamiento, que es real y demostrable solo con coger una foto de unos 10 años atrás, sí tiene una causa real, la remodelación del hueso maxilar y mandibular. Al igual que los años hacen que nuestra cara, cuerpo y constitución vayan cambiando, los huesos que sujetan nuestros dientes, también se modifican y menguan. Todos estaremos de acuerdo en que la boca de una persona de edad avanzada no tiene el mismo tamaño, igual que van disminuyendo de altura, su boca también mengua, nuestros dientes tienen menos espacio para situarse, se mueven según los vaya distribuyendo nuestro hueso, pero sobretodo, está demostrado física y científicamente que  tienden hacia la línea media de la cara, es decir al apiñamiento anterior, más llamativo en los dientes inferiores ya que al ser de menor tamaño su resistencia ante las distintas fuerza a las que se ven sometidos, es menor. Es el resultado vectorial de todas las fuerzas a las que se ven sometidos.

Esto, nos explica por qué los pacientes que han sido sometidos a ortodoncia, una vez finalizado el tratamiento, deben llevar los retenedores para siempre durante la noche. Y aunque todo el mundo se sorprenda, la historia nos demuestra que no hacen falta muchos años para que observemos, pacientes de mediana edad que vuelven a someterse a un tratamiento ortodóncico, después de haber sido tratados en su juventud. Anteriormente, los retenedores se recomendaban sólo en los primeros meses tras el tratamiento, hoy en día, con todos los estudios en nuestras manos, debemos de avisar, que de no mantenerlos alineados con los retenedores, los dientes acabarán de nuevo por apiñarse y moverse, de hecho tienden al lugar donde estaban colocados antes del tratamiento.

A favor de todo esto, se debe reconocer, que hoy en día la mayoría de los tratamientos sanitarios o estéticos, no tienen una duración de por vida, una liposucción tiene una vida media de unos 5 años, el bótox, hoy en día tan conocido, de varios meses, el ácido hialurónico de 6 meses, las prótesis bucales, labiales o mamarias, unos 10 años, etc, por lo menos, los tratamientos de ortodoncia, son tratamientos, en los que en las manos del paciente está, que su alineamiento dental, sí tenga una duración y mantenimiento de por vida, por supuesto, independientemente de la erupción o no erupción de las muelas del juicio. 

Fdo: Dra. Lola Terrés Puebla 

Escribir una respuesta

*